OJO A. BERNAL -- SEÑAL- REFLEJOS

SEÑAL: REFLEJOS

—1984 (1987)
Intervención en el paisaje
Láminas de zinc y tuberías de hierro
Dimensiones variables

IV Salón Regional de Artes Visuales Zona Noroccidental, Banco de la República, Manizales, 1984.
Adolfo Bernal. Instalación, Centro Colombo Americano, Medellín, 1987.

El mismo año en que Adolfo Bernal realizó la intervención Señal: Rotativa en el cerro Nutibara, llevó a cabo la obra Señal: Reflejos en El Volador, ocupando así en periodos efímeros y en momentos muy cercanos los dos cerros tutelares de Medellín –por entonces lugares no tan reconocidos por sus habitantes como referencias geográficas del Valle–, a los que constantemente volvió durante los años noventa.

Señal: Reflejos se trataba de una intervención en el paisaje con emisiones lumínicas, logradas a partir de siete paneles de 120 x 120 cm, aproximadamente, hechos con láminas de zinc y tuberías de hierro e instalados de forma secuencial en sentido sur – norte sobre el perfil del cerro. De esta manera, cuando la luz del sol tocaba la superficie de las láminas se generaban innumerables reflejos sobre la ciudad en ambas direcciones: oriente y occidente, dependiendo de los vientos y de la posición del sol en el transcurso del día.

Señal: Reflejos, intervención en el paisaje, láminas de zinc y tuberías de hierro, dimensiones variables, 1984 (1987).

Señal: Reflejos, intervención en el paisaje, láminas de zinc y tuberías de hierro, dimensiones variables, 1984 (1987).

Junto con el cerro Nutibara, El Volador, situado en la zona centroccidental, constituyó uno de los lugares de mayor interés para Bernal en cuanto al emplazamiento de sus obras, algo que pudo tener que ver con que, desde allí, es posible observar toda la ciudad en sus cuatro puntos cardinales. Años más tarde también realizó allí proyectos como Señal: Fuego, Señal: Reflejos (espejos) y Alborada, los últimos dos, diálogos a través de acciones coordinadas entre ambos cerros.

Por otro lado, cabe señalar que en Medellín la particularidad de estos accidentes geográficos de grandes proporciones radica en que se ubican en medio de su zona urbana, es decir, que alrededor suyo se han ido gestionando los procesos de urbanización con o sin planificación. Así, tanto en el caso del Nutibara como de El Volador, la ciudad se fue construyendo rodeándolos. No obstante, por muchos años –hasta pasados los treinta más o menos– El Volador no se reconocía como parte de la ciudad por el hecho de localizarse en la “Otrabanda”, la margen occidental del río Medellín, zona que constituía por entonces el límite urbano.

Otro de los aspectos que pudo haber sido determinante para el artista en la elección de este lugar es su historia. Comunidades indígenas que en otra época habitaron el Valle de Aburrá habían entendido la importancia geográfica que tenía este en el territorio. Allí se ubicaron desde tiempos remotos hasta la conquista complejos funerarios y terrazas asociadas a sitios de vivienda cuyos vestigios pervivieron y dan cuenta del grado de apropiación del entorno natural de estas comunidades.

Señal: Reflejos, intervención en el paisaje, láminas de zinc y tuberías de hierro, dimensiones variables, 1984 (1987).

Señal: Reflejos, intervención en el paisaje, láminas de zinc y tuberías de hierro, dimensiones variables, 1984 (1987).

En relación con lo anterior, de cierta forma lo que proponía Bernal con estas prácticas localizadas que celebraban la consciencia sobre el movimiento del sol, la dirección de los vientos y la interdependencia del mundo natural y cultural, era la evocación de ese reconocimiento y respeto por el territorio. Señal: Reflejos finalmente fue desmantelada al poco tiempo de su instalación, hecho que el artista acogía al igual que en otras de sus intervenciones como la lógica misma de la vida y del devenir de la ciudad. En ese sentido, también en la condición temporal de la obra Bernal celebraba la consciencia sobre la finitud; la muerte que subyace a todo.

Señal: Reflejos, intervención en el paisaje, láminas de zinc y tuberías de hierro, dimensiones variables, 1984.

Instalación. Adolfo Bernal fue la exposición individual organizada por el Centro Colombo Americano en el marco de la cual desarrolló esta propuesta en 1987. No obstante, de esta obra ya el artista había realizado una primera versión. En 1984, para el IV Salón Regional de Arte Visuales – Zona Noroccidental, en la Escuela de Bellas Artes de Manizales se instalaron estratégicamente tres de estos mismos paneles los cuales de igual forma recuperaban las posibilidades plásticas y visuales de la luz.

Señal: Reflejos, intervención en el paisaje, láminas de zinc y tuberías de hierro, dimensiones variables, 1984.

Señal: Reflejos, intervención en el paisaje, láminas de zinc y tuberías de hierro, dimensiones variables, 1984.

Señal: Reflejos, intervención en el paisaje, láminas de zinc y tuberías de hierro, dimensiones variables, 1984.

DOCUMENTACIÓN

Adolfo Bernal. Instalación, 1987
Desplegable
Impresión litográfica sobre papel
17,5 x 21,5 cm (4 pp.)