En este particular entorno de trabajo, existía una jerarquía con una clara división del trabajo en la que participaban hombres, mujeres y niños, donde los niveles dependían del acceso a los materiales reciclados, las técnicas de recolección y el uso de ciertas herramientas. En el nivel más alto estaban los «guerreros», quienes luchaban con azadones por recoger residuos directamente de los camiones o por obtener el material con mayor valor comercial, que era guardado en costales y canecas. Este era el oficio más peligroso porque eran frecuentes los accidentes ocasionados por los carros de basura y por las disputas que se daban entre los recicladores.
Otros trabajaban con el “chechereo” para privilegiar la recolección de frasco, aluminio, hueso, hierro y cobre; otros más, que tenían habilidad con las manos, se dedicaban al gallineo en el que no se usaba azadón, sino que se recogía lo que se iba cayendo del camión.
De acuerdo con algunos testimonios documentados en el libro La Memoria Cultural como dispositivo para la intervención social en Moravia, el oficio más frecuente realizado por las mujeres era el de “chutera”, relacionado con la recolección de alimentos. También se dedicaban a la recolección de leña y al lavado de plástico, aunque hubo algunas mujeres que lograron obtener un lugar en la jerarquía de los guerreros.
Como nos cuenta “Choco” en el audio que escucharemos a continuación, otra fuente importante de trabajo estuvo relacionada con la instalación de fogones improvisados para la venta de alimentos y bebidas a los “basuriegos”,quienes no tenían que salir de El Morro para suplir estas necesidades básicas.