

Llegada de los primeros pobladores
Es en esta época cuando comienza la etapa inicial de poblamiento del barrio que conoceremos después como Moravia. Los primeros pobladores se ubicaron a orillas del río Medellín, en un terreno paralelo a la antigua vía del Ferrocarril de Antioquia, caracterizado por una vegetación espesa con monte y rastrojo, que dificultaba las labores de construcción de las primeras viviendas.
Este sector inicial de acogida, al que llega principalmente población campesina desplazada de sus tierras como consecuencia de la violencia bipartidista, sería conocido como Fidel Castro o El Zancudo.
Imagen: Desplazamiento de la población campesina hacia la ciudad en busca de nuevas oportunidades/Ilustración de Dubián Monsalve.

Primeras viviendas
Las primeras viviendas, conocidas como ranchos o tugurios, eran autoconstruidas mediante la técnica del bahareque o el aprovechamiento de materiales de desecho como plástico, cartón, madera y latas. Estas construcciones se ubicaban de manera lineal, a lado y lado de la vía férrea, separadas entre sí por extensiones de rastrojo.
En esta década se intensifica el proceso de poblamiento con la llegada de nuevas familias.
Imagen: Esta imagen está basada en la fotografía panorámica del Centro de Memoria Barrial, tomada aproximadamente entre 1967 y 1969, donde se puede observar en la parte inferior la Universidad de Antioquia, luego el predio que ocupa hoy el Parque Norte y más arriba el predio donde se ubicaron las primeras viviendas de Moravia.

Nicho Casa en El morro
Primeras construcciones.
Imagen: Esta imagen está basada en la fotografía de Giovanna Pezzotti (1968).

Padre Vicente Mejía
En la década del 60 inició el trabajo con la comunidad el padre Vicente Mejía, seguidor y practicante de la Teología de la Liberación, aquella corriente de la iglesia Católica que asumió una opción preferencial por los pobres para intentar transformar las profundas desigualdades sociales de América Latina.
En coherencia con este principio, el padre Vicente tuvo un significativo protagonismo en la consolidación de una organización comunitaria solidaria orientada a la planificación popular del territorio que juntos estaban construyendo. Esta planificación incluía la ubicación de los ranchos y la priorización de espacios para la edificación de espacios comunes: caseta comunal, cancha, centros educativos y vías de acceso.
Se creó además el Comité Central de Tugurianos (1968), una iniciativa solidaria para defenderse del desalojo y mejorar sus condiciones de vida en el territorio.
Imagen: Pintura basada en fotografía de Giovanna Pezzotti (1968).

Formación del morro de basura / Fuerza comunitaria
En 1977, por determinación de la Alcaldía de Medellín, una parte del barrio Moravia fue habilitada para la disposición de los residuos sólidos de toda la ciudad, Aunque en principio, la intención era generar un relleno sanitario, lo que realmente se originó allí fue un basurero a cielo abierto, que funcionó hasta el año 1984, originando una formación compacta de basura que con el tiempo fue conocida como El Morro.
El Morro, que llegó a tener hasta 30 metros de altura, se convirtió en un lugar importante de trabajo a partir de las labores del reciclaje que ayudaron a crear todo un ecosistema económico alrededor de la basura. Con el tiempo los ranchos que eran usados inicialmente para el almacenamiento de materiales, fueron habilitados también como lugares de vivienda.
Aunque la disposición de basura en este lugar finalizó en el año 1984, su uso como espacio para vivir continuó, consolidando El Morro como un sector más de Moravia.
Imagen: Pintura basada en fotografía de Anne Fischel (1975).

Las Monjas
En el año 1978 llegan las Hermanas Terciarias Capuchinas a Moravia con la idea de fundar una institución educativa que siguiera los principios de la educación popular en un barrio que presenta profundas carencias materiales, económicas y sociales, sin una oferta educativa y con la urgencia de un acompañamiento comunitario que ayudara a sortear las difíciles condiciones de vida que allí se presentaban. Las hermanas empiezan clases con 30 alumnos en la institución que se llama inicialmente Fe y Alegría El Río (El basurero).
Imagen: Pintura basada en fotografía del archivo del Centro de Memoria Barrial.
Formalización I.E Fe y Alegría
Ya en el año 1978 se inician clases con 8 docentes nombrados por el departamento; con 331 alumnos.

Manos que construyen, construcción comunitaria
Los convites y los trabajos colectivos para la transformación de los ranchos en viviendas de material, la pavimentación de las calles y el acceso a servicios públicos son trabajos que se intensifican en esta década y que nos muestran por qué es preciso hablar de Moravia como resultado de la planeación, la autoconstrucción y la autogestión comunitaria.
En estas labores las mujeres ocuparon, y ocupan, un rol central en la gestión social del hábitat como constructoras materiales de los espacios, como cuidadoras de la vida en el ámbito familiar y social y como promotoras de múltiples iniciativas solidarias para garantizar la economía y el bien común.
Imagen: Pintura basada en fotografía del archivo del Centro de Memoria Barrial.
Momentos de violencia
Es precisamente en esta década cuando se consolidaron las primeras bandas delincuenciales. Algunas surgieron como parte del reclutamiento de sicarios que realizó Pablo Escobar en la zona Nororiental de la ciudad, otras surgieron con la idea de defender el barrio de la acción de otras bandas que operaban en barrios aledaños.
En estos años se vivieron fuertes disputas territoriales entre grupos armados, cobros de vacunas a cambio de vigilancia y la aparición de un nuevo actor que intentó monopolizar el control territorial: las Milicias del Valle de Aburrá.
Mesa de líderes
Tras varias décadas de ausencia estatal, en 1983 se pone en marcha el Programa de rehabilitación del antiguo basurero municipal. Sin embargo, el Plan fue recibido con resistencia por varios grupos organizados de la comunidad y debió ser ampliamente discutido en numerosos encuentros que finalizaron con la firma de 21 acuerdos el 11 de agosto de 1984.
Uno de los acuerdos principales estaba relacionado con los Bonos de ayuda mutua, una modalidad de pago de los lotes que habitaban las familias poseedoras que aportaban trabajo comunitario a cambio de la titulación legal de su predio.
Aunque el Plan hizo aportes en saneamiento básico, apertura de vías, canalización de fuentes de agua la configuración de manzanas y nomenclatura, el acceso a servicios públicos básicos y la construcción de infraestructura, se diluyó en el tiempo y no logró cumplir las expectativas comunitarias respecto a la titulación de predios, ni al mejoramiento de vivienda.

Arquitectura viviendas del morro
Después del cierre oficial del depósito de basuras en 1984, la cima de El Morro se terminó de ocupar. Aunque se pensó que el cierre generaría la salida de las familias que habitaban allí, lo cierto es que este asentamiento humano se consolidó como un sector habitacional más del barrio Moravia. Permaneció de este modo hasta que se determinó que era zona de alto riesgo no recuperable y declarada como Calamidad pública por el Ministerio del Interior en el año 2006, dada la presencia de desechos industriales, clínicos y domésticos, la emanación de gases tóxicos y lixiviados, así como la inestabilidad del suelo y la precariedad de las viviendas.
Imagen: Pintura basada en fotografía de Edgar Jiménez “El Chino” (1984).

Proceso de paz
Aunque en sus inicios las Milicias Populares del Valle de Aburrá contaron con el respaldo comunitario, al verlas como una salida a la situación de violencia extrema que se vivía en Moravia, este apoyo varió paulatinamente pues sus prácticas ya nada tenían que ver con los principios ideológicos que, en teoría, orientaban su accionar.
Empezaron a operar más como un grupo delincuencial que amplió e intensificó su repertorio de acción violento. La deslegitimación que representó este autoritarismo y la detención de la mayoría de su dirección militar presionó la participación en una salida negociada, que iniciaría a finales de 1993 con la administración municipal.
En 1994 este proceso se articuló con las negociaciones que se llevaban a cabo entre la Corriente de Renovación Socialista ( una línea perteneciente al Ejército de Liberación Nacional) y el gobierno nacional y tuvo como momento central los diálogos de Flor de Monte, Sucre y la instalación de una Mesa de trabajo en Moravia.
A pesar de la firma de un acuerdo de desmovilización, muchos de los milicianos que entregaron las armas fueron asesinados posteriormente.
Imagen: Pintura basada en fotografías del archivo de Centro de Memoria barrial (1994).

La institucionalidad
El nuevo milenio empieza para Moravia con la promesa de una intervención socio-espacial que transformará significativamente la infraestructura y las formas de vida barriales. Desde el año 2000 empieza un extenso trabajo de concertación colectiva (liderado por Planeación Municipal, y las escuelas de Urbanismo y Arquitectura de la Universidad Nacional, seccional Medellín) para definir con las comunidades de Moravia, los puntos clave de un programa para el mejoramiento integral de la calidad de vida de la población, tanto en sus condiciones ambientales coLomo en las socioculturales y económicas.
Todas estas propuestas, que convocan los esfuerzos del sector público, privado y comunitario, se materializan en lo que sería conocido como el Macroproyecto de Mejoramiento Integral del Barrio Moravia y su Área de Influencia que entra en vigencia en diciembre del 2005.
La habilitación de espacio público es el eje estructurante del proyecto urbano, pues transversaliza todos los componentes del Plan Parcial, como la vivienda y la habitabilidad, la regularización de los predios, la consolidación del sistema de espacio público de la ciudad, los ejes viales, los equipamientos y los edificios públicos representativos
Imagen: Pintura basada en fotografías del archivo de Centro de Memoria barrial.

Proceso de reubicación del morro, Banderines
Como parte de las acciones de recuperación ambiental de El Morro más de 1.700 familias debieron salir de este lugar, en el año 2013, para ser reubicadas en su mayoría en la Ciudadela Nuevo Occidente, y algunas en las urbanizaciones Álamos y La Herradura, ubicadas dentro de Moravia.
Este hecho se convirtió en acontecimiento de la historia barrial pues significó el fin de un vecindario que a pesar de las condiciones de salubridad, había consolidado unas dinámicas sociales y vecinales que se rompieron con la salida de estas familias del barrio.
Imagen: Pintura basada en fotografías del archivo de Centro de Memoria barrial.
Construcción Centro de Desarrollo Cultural de Moravia
Construir una casa de cultura era una de las propuestas recurrentes que se escuchaba durante las asambleas barriales, aquellos espacios de concertación entre la administración municipal y los habitantes del barrio para priorizar las líneas de acción del Macroproyecto de Moravia.
El sueño trascendió el imaginario de los líderes, porque esta casa imaginada no se refería solo a un espacio físico, se trataba de asumir el reto de construir toda una propuesta cultural para un barrio que apenas se insertaba en las políticas de planeación y equidad para Medellín.
Gracias a la consolidación de una tríada de gestión integrada por la administración municipal, la Caja de Compensación Comfenalco Antioquia y la comunidad de Moravia, el 24 de mayo de 2008 abrió sus puertas el Centro de Desarrollo de Moravia, un hito arquitectónico (diseñado por el reconocido arquitecto Rogelio Salmona) y socio-cultural por los niveles de apropiación logrados por este espacio que es reconocido desde su inauguración como La Casa de Todas y Todos.

Recuperación ambiental del morro
Uno de los puntos centrales del Macroproyecto de Moravia fue el inicio de la recuperación ambiental de El Morro, que llegó a contener 1.5 millones de toneladas de basura apiladas en 35 metros de altura. Las acciones, iniciadas en el año 2008, estuvieron orientadas principalmente a la instalación de parcelas de fito y biorremediación para la recuperación de los suelos, la siembra de 30.000 metros cuadrados de jardines y parcelas con 72 especies de plantas , la construcción y mantenimiento de plantas de tratamiento de agua residual y la construcción de un corredor de la memoria.
Actualmente, estos jardines se encuentran ocupados nuevamente por viviendas que empezaron a construirse durante la pandemia y que configuran hoy
Imagen: Pintura basada en fotografías del archivo de Centro de Memoria barrial.
Este es solo un capítulo de un relato que seguimos escribiendo juntas y juntos.
Una historia que nos invita a conocer lo que fuimos, a reconocernos en lo que somos y a mirar con esperanza lo que seremos.